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Antecedentes

Nicaragua ha alcanzado la meta de agua potable de los Objetivos de Desarrollo del Milenio: la cobertura de agua potable ha incrementado de 65.0% a inicios de 2007 hasta 91.5% en 2020, y la cobertura de alcantarillado sanitario de 33.0% a 54.0% en el mismo período. Sin embargo, todavía existen severos obstáculos en la oferta brindada a la población, especialmente en las zonas secas de Nicaragua. En muchos lugares, el suministro de agua potable se limita a unas pocas horas y solo unos pocos días a la semana. La empresa estatal de abastecimiento de agua (Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados Sanitarios – ENACAL), responsable de la mayor parte de la distribución del agua potable en las ciudades, ha mejorado su servicio y actualmente ofrece el recurso a unos tres millones de personas, no obstante, esto no se aplica a todas las partes del país. En el suministro de agua rural, que es administrado por los Comités de Agua Potable y Saneamiento (CAPS), las condiciones son aún más precarias en muchos lugares. Esto se debe a la capacitación y el equipamiento inadecuado de estos comités, y por otro lado a la falta local de recursos hídricos.

Tanto a nivel urbano como rural, el saneamiento también enfrenta más limitaciones. Existe una escasez de plantas de tratamiento de aguas residuales operadas adecuadamente en las ciudades, así como ausencia de sistemas de inodoros adaptados en las comunidades rurales. Como resultado, muchas aguas residuales continúan siendo vertidos en ríos y lagos que a su vez contaminan el medio ambiente.

Fenómenos meteorológicos extremos, como las sequías causadas por El Niño/La Niña en 2014 y 2015, así como más recientemente los huracanes Eta e Iota categoría 4 y 5, que causaron inundaciones masivas en Nicaragua en noviembre de 2020, afectaron aún más el suministro de agua potable y el saneamiento ya que dañaron varias infraestructuras existentes en las zonas de impacto.

En las cuencas hidrográficas apoyadas por PROATAS, se han incorporado instrumentos para la gestión integrada y sostenible de los recursos hídricos. Esto último es particularmente importante porque Nicaragua tiene limitados recursos de agua subterránea, especialmente en el corredor seco donde la deforestación y la degradación de los suelos sigue progresando en las zonas de recarga hídrica. Esto combinado con el cambio climático caracterizado por condiciones meteorológicas extremas mencionadas arriba, perjudican la disponibilidad del recurso hídrico en el país. En general todavía se necesita mejorar la gestión de los recursos hídricos, así como aumentar inversión en infraestructura del suministro de agua potable y el saneamiento incluyendo aspectos que garanticen la sostenibilidad de los sistemas, especialmente en las zonas rurales.